viernes, 28 de agosto de 2009

Palacio Nacional de la Pena

Lisboa fue otra cosa.
Fue el desmayo.

Lisboa se desvanece.
Me pilla desprevenida.
Dentro del Metro.
Entre Intendente y Rossio.
Entre Martim Moniz y Baixa-Chiado.

En el puro perder
de la consciencia,
yo me pierdo.
Desaparezco.
No se me ve.

Entre portugueses de arriba
y portugueses del centro,
yo desciendo.

Desaparezco.





3 comentarios:

Carmen dijo...

Lisboa es amante y me mata.

has vuelto.
me siento a salvo, tremenda

Antitot dijo...

Com diu el gran Pessoa:
Dicen que pretendo o miento
En cuanto escribo. No hay tal cosa.
Simplemente
Siento imaginando.

Amnesis Poética dijo...

En medio de la vorágine, nos volvemos más invisibles, pero también más individuales.
Bellísimo.

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