viernes, 28 de agosto de 2009

Palacio Nacional de la Pena

Lisboa fue otra cosa.
Fue el desmayo.

Lisboa se desvanece.
Me pilla desprevenida.
Dentro del Metro.
Entre Intendente y Rossio.
Entre Martim Moniz y Baixa-Chiado.

En el puro perder
de la consciencia,
yo me pierdo.
Desaparezco.
No se me ve.

Entre portugueses de arriba
y portugueses del centro,
yo desciendo.

Desaparezco.





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