domingo, 26 de abril de 2009

Y al final me caigo.

Y espero que la vida sea otra cosa,
algo más que este aislamiento de marca registrada.

Forrada con poliexpán de primera,
pasa las horas la librera.

Y espero que tras la espera,
haya algo más qué leer que una banda magnética.

Qué frío dan según qué palabras, ¿verdad?
A mí datáfono me congela.


Y eso por no decir que me muero de ganas.
Que me muero de ganas.
Que me matan las ganas.

Con la fiera desolación del árabe.
Con el alarido del alma judía.
Con Bizancio en las maneras,
en las caderas.

Resbalando.
Con todos los orientes del flamenco resbalando.

Me resbalo.
Y al final me caigo.

1 comentario:

Carmen dijo...

pues a ver si te dejas caer por aquí... ahora que estoy aprendiendo a andar de puntillas sobre la cuerda, como una funanbulista elegante.

abrazo, rubia

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