martes, 3 de febrero de 2009

Como cualquier peatón.

Será cuestión de orgullo.
Será como esconder un AK-47 debajo de la almohada,
un rifle del calibre 22 bajo el colchón.
Vamos a tener que ser muy hábiles y precisos,
se nos va a notar en la carita de susto,
en la voz que tiembla.

La otra tarde me la pasé esquivando tus balas,
a veces te descubro tras un escaparate,
en un paso de cebra,
cuando cuando cambio de acera,
como cualquier peatón.

La otra noche me la pasé descongelando la nevera,
di con tu amor al lado de un limón,
de finales de guerra,
de épocas proscritas,
de María Castaña.

A veces trabajo en el olvido,
me enfrento al día.

Por eso yo quisiera que de pronto esta mirada,
se hiciera mucho más grande,
y te embistiera,
como a cualquier peatón,
como a cualquiera.

3 comentarios:

Oscar García dijo...

Fusiles bajo almohadas pueden recordar que dormimos sobre balas, y hacernos pasar las noches esquivando pensamientos y sueños; o deseando acabar encañonados; o morir atropellados... como cualquier peatón.

Versos con muchos besos, y besos con muchos versos : )

Fernando García-Lima dijo...

Mucho más efectivo que un vulgar picahielos, dónde va a parar.

P.S. ¿No me vas a ayudar a perderme en el Laberinto?

Lilya Nuratis dijo...

las noches, los fusiles, los olvidos...

aiii pobres latidos atropellados...


Pepa... la noche tiene su perfume estos dias...


Besos Lilya

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