martes, 20 de enero de 2009

Sé que trabajas en un taller clandestino.

Me entra un miedo de entreguerras,
un miedo de Vallès Occidental,
de fábrica de uralita,
de necesidad.
Me entra un miedo de hombre cuerdo,
un miedo denso,
pesado,
de riñones que se cansan,
de hay ganas de descansar.
Y entras tú en la noche llena,
que no es la noche que acecha,
pero igual miedo me das.
Vas vestido de murciélago,
y eres tan inadecuado en esta noche tan llena,
que igual miedo te he de dar.
Me entra un miedo de cosa que lacera,
un miedo inútil,
postal,
del lince que no se extingue,
de energía nuclear.
Garantizado tengo yo este miedo,
este bajo interés impresarial,
a piñón fijo,
a hurtadillas,
un miedo de carácter,
sin pleamar.

4 comentarios:

Alter ego dijo...

Sabemos que trabajo en un taller clandestino. Yo doy el visto bueno al miedo que te entra.

erker dijo...

iluminada oscuridad, mis ojos se clavaron en tu noche llena... alto vuelo, volvere a espiarte...espiame

Abaddon dijo...

Esto se vuelve cada día más interesante... Mis felicitaciones!!!

Saludos!!

Alter ego dijo...

Abaddon escribe en serie...
Abaddon escribe en serie...
Abaddon escribe en serie...
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