lunes, 26 de enero de 2009

Pensar es esperar media hora el 34,pero acabar cogiendo el 51.

Me induce a error el ámbar de los semáforos.
El cuello de petirrojo que se te pone.
Incurro en un engaño.
Me tientan tus maneras de guepardo.
La prisa que te das.
En África subsahariana.
En Asia meridional.
Caigo en pecado.
Me sumo a la guerrilla.
Lucho en la retaguardia.
Incurro en un engaño.
El excéntrico devenir de tus cosas,
no facilita las cosas,
mis cosas.
Maldito sea este tiempo de cosificación,
en el que yo cosifico,
tú cosificas,
y todos los demás nos cosifican a ambos.
Yo no debía estar aquí.
Yo llevaba media hora esperando el 34,
hasta que incurrí en un engaño.
Pensar debe querer decir eso.
Esperar media hora el 34,
pero acabar cogiendo el 51.

3 comentarios:

Fernando García-Lima dijo...

Con lo cual llegamos a la conclusión de que TMB y su proverbial ineficiencia es la empresa que nos dota de existencia. Si llegara a tiempo te olvidarías de pensar y, en consecuencia dejarías de existir. Descartes dixit. O algo parecido dijo, vaya.

Besos

Alter ego dijo...

Tus versos están hechos de cosas que me acosan. Pensar es lo contrario de desear y viceversa.

Oscar García dijo...

No tengo nada constructivo que decir al respecto.
Pero quería dejarte constancia de que me has maravillado!

Un B(v)E(r)SO.

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