lunes, 8 de diciembre de 2008

MOLESKINE.

Escribiendo en la parte desechable del cuaderno,
la parte desechable de mí misma.
Acordándome de todos tus ancestros.
Viviendo en la enfermedad de pensar mal y acertar.
Paliando con aspirinas cefaleas infinitas.
Rodeada de osos pardos y osos blancos.
Abordada en aeropuertos y en estaciones de metro.
La parte desechable de mí misma.
La parte más incómoda,
la leche agria,
el zumo de limón,
el logaritmo neperiano,
la esclusa de la excusa.
La parte desechable de mí misma.

1 comentario:

Ssplash dijo...

¡Me ha encantado tu oda a la Moleskine! Las mías son pequeñas y transportables, y las relleno rápido, con líneas de derecha a izquierda, sin márgenes, apretadas entre ellas en solidaridad, dejándose querer, buscando el estrellato con una nueva oportunidad en la siguiente Moleskine.

Y a medida que las voy rellenando las amontono como una versión 1.0 de los diarios zarrapastrosos de Anäis Nin, que se arrastraron por toda Europa y América como legajos abarrotados. Son deshechos muy bien aprovechados ;-)

Me han encantado tus osos polares, y tus aspirinas literarias.

Besoss

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